La silla mas enfadosa casi lo alcanza cuando bellaCo, antes de dar vuelta a la calle, arrojó la ultima galleta hacia atrás, en dirección a esa necia perseguidora suya.
Aunque sea tiraste esas chingaduras tuyas, le gritó la silla mas enfadosa, ya sin perseguirlo.
Pero bellaCo no la escucho, ya estaba tres mil kilómetros lejos, a salvo de la violencia y el enfado.

Si me desocupo veré a gabo el lunes, espero, por la noche
Va la cuarta y ultima parte de Lula, aaaaaaauuuu