Y primero era que apareció entre la gente pero ya sabíamos que todo sucedería que me dí la vuelta y extendí el boleto. Así fue que entramos y ella se sentó sin platicar ni decir nada salvo el calor que hacia y el suéter que ella vestía la hora del día teníamos poco tiempo y lo de puta madre que todo aparecía. Era el metro insurgentes y las luces y la calle y la gente y las voces. Comer y platicar tomar coca y reír. Hablamos de tijuana y de españa de lugares lejanos también. De las puertas que había y de las gentes que existían. La luz que se veía. Moverse. Ir sin hogar y despreocupados sin lazos ni azotados. Moverse digo. Y sentir el frío. Joder. Pedimos la cuenta. Desesperarse. Decir vale muévete maldita sea y trae esa puta cuenta que ya me desespere aquí. Subir a un taxi y dejarse ir.