Suena y el teléfono y una voz amable pregunta por el señor B&%.
– el habla – respondo.
la voz amable va y me dice:
– le hablo pues las referencias de persona solvente que tenemos de usted lo posibilitan
para recibir un crédito y adquirir una casa -era una voz de “le estoy haciendo un favor?.
Vientos, como dice un padrino mqo, vientos.
– eso que dice usted esta muy bien, pero, mmm, ¿cómo es que saben ustedes este número de teléfono y cómo es que conocen mis datos personales, es decir, ¿como saben que soy una persona solvente?
– lo que pasa es que en nuestra base de datos aparece su nombre, vera, tenemos relación con muchas empresas donde de seguro usted dejó sus datos personales y esa información nos ha sido facilitada -la voz amable se ahora se defendía
– vale, insisto, mi preocupación es que ustedes tengan mi teléfono y mis datos personales, yo nunca he dado autorización en ningún lugar para que
se anden repartiendo esos datos a todo mundo. Y eso que ofrecen suena chingón pero no tengo interés en recibir ningún crédito del carajo.
– Perfecto, entonces nos dio mucho gusto que haya tomado nuestra llamada, hasta luego y que tenga un buen día.
Colgué. Me enferma este tipo de llamadas.